¿Cuántas tiritas necesitas?

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Preferimos ponernos cien tiritas antes de cambiar de zapatos.

Todo el mundo sabe que no es bueno caminar mucho con zapatos nuevos. Yo lo sé también. Pero pensé que esas nuevas botas eran bastante cómodas, así que las expuse a algunos kilómetros justo el primer día.

Sobra decir que no fue la mejor idea. Cuando volví a casa y me quité las botas, vi que mis dedos meñiques estaban rojos. En ambos dedos de los pies se me habían hecho ampollas, así que las cubrí con algunas tiritas que tuve en casa. Al día siguiente salí de casa con otros zapatos.

Ponerme tiritas fue un buen remedio para cubrir las heridas y protegerlas un poco. Pero lo importante era cambiar de zapatos.

Esto me hizo pensar que tenemos muchas ampollas emocionales también, durante toda la vida. ¿Las cubrimos con tiritas y pretendemos que es la solución? ¿O cambiamos de zapatos?

Estamos tan acostumbrados a ponernos tiritas que se nos olvida cómo se produjeron las ampollas en primer lugar. Si caminas con zapatos que no se ajustan bien a tus pies, el pie se lesiona cada vez que caminas. Eso en realidad nunca cambiará. Con el tiempo tus zapatos se harán un poco más anchos, o te acostumbrarás al dolor que te producen … pero nunca te quedarán bien, es así. Pasa que si crees que tus zapatos algún día cambiarán, es posible que estarás caminando toda tu vida con tiritas.

Imagina que estás en un agradable viaje de vacaciones. Puede que te estés perdiendo la belleza del viaje si caminas con zapatos que te hacen daño. Toda tu atención se enfocará en el dolor que experimentas con cada paso, y tu mente se centrará en encontrar una farmacia o lugares para poder sentarte y quitarte los zapatos. Pero también puede ser que tirarás los zapatos a la basura y te comprarás nuevos y más cómodos. Teniendo ampollas emocionales se hace más difícil tomar esa decisión.

Simbólicamente hablando, creo que cambiamos de zapatos demasiado poco. Preferimos tiritas.

Piensa en tu trabajo, tu pareja, tus amigos, tu piso. ¿Hay algún dolor que hayas experimentado durante meses, quizás años, y has estado aliviando este dolor con soluciones a corto plazo que no funcionan? Entonces te estás poniendo tiritas. Todos lo hacemos, en algunos momentos y en algunas áreas de nuestras vidas.

Duele darse cuenta de que el zapato nunca nos quedará bien, y que nunca se ajustará a nuestros pies.

Pero duele más aguantar el dolor de tus pies cada día.

¿Cómo puedes estar en este viaje que se llama la vida, cuando el dolor te marca cada paso que estás dando?

Dicho esto, me despediré de ti con una reflexión:

¿Cuándo te das cuenta de que es hora de cambiar de zapatos?

¿Cuántas tiritas necesitas?